Hay muchas épocas en las que parece que la cabeza va a salir en llamas. De manera positiva y de manera negativa. Los quehaceres, los líos, los quebraderos de cabeza, las preocupaciones, las idas de olla, los problemas, el trabajo, el poco tiempo, las pocas ganas, el exceso de ganas.

Pero también nos arde por amor, por pasión, por locura, por intriga, por esperanza, por excitación, por renovación. Luchemos porque sea más lo segundo que lo primero, por arder de pasión, por apagar los incendios provocados para causar los nuestros propios.

¡ARDE!