Odio cuando callas, porque es como si no existieses, como si estuvieses en un estado de constante ausencia. Odio cuando callas porque tu voz no suena en la radio, no suena en la televisión, no se lee en los periódicos ni en los libros, porque tus palabras se pierden en la nada. Odio cuando callas porque las voces de los que te odian suenan más fuertes todavía, y te hacen pequeña. Odio cuando callas, porque parece que vas a explotar y las palabras van a salir de tu boca como metralla antes de matar.

Por eso me gusta que hables, me gusta que hables porque tu voz suena clara y firme. Me gusta que hables, porque tu voz apacigua la tormenta y la convierte en fina lluvia. Me gusta que hables, porque tus palabras son las que te hacen más libre. Me gusta que hables.