Y besarte hasta

que me quede

sin versos.

Y versarte hasta

que me quede

sin besos.

Y echarte de menos

cuando ya de mi

no salgan palabras

que hablen de ti.

Y olvidarte cuando

mis únicas palabras

ya no hablen más

ni siquiera de mi.

Que la vida sólo

se reduce a poco:

a besar, a echar,

a olvidarte y a versar.