Y si el tiempo pasa mientras miro la ventana iluminada en el otro lado de la calle, imaginaría que eres tú, tu silueta torpe buscando la ropa tirada encima de tu cama.

Imaginaría un sinfín de fotos y postales suspendidas en un hilo metálico, pegadas con imanes, inmóviles en su sitio al igual que las escenas que una vez estuvieron vivas.

Imaginaría tus zapatos desordenados buscando su pareja por toda la estancia, gritándose los unos a los otros, alzando sus cordones al viento a modo de protesta.

Imaginaría esa bombilla fundida que sigue sin cambiar, ese cuadro sin colgar, una papelera sin vaciar, un cesto hasta arriba de ropa.

Imaginaría una habitación que podría estar en la acera de enfrente.