Como ya es tradición todos los veranos, me he dejado caer por Warner Bros Park, el parque temático situado en la Comunidad de Madrid que da cabida a atracciones inspiradas en personajes de Warner como El Coyote, Tom & Jerry, Superman, Batman y también algún villano que otro; así como espectáculos como el de Arma Letal o Loca Academia de Policía.

Nada más llegar, ya nos encontramos con la típica cola para entrar, aunque debido al tiempo que nos acompaña, es mucho menor a la de años anteriores por estas fechas, y no tardamos mucho en estar dentro del parque.

Al acercarme al puesto de información me llevo la primera decepción: la atracción Roaller Coaster Express, la montaña rusa de madera del parque, está cerrada temporalmente. Una lástima, ya que es una de mis favoritas, pero mi cuello necesita que esa atracción sea reformada un poco y quiten algo de traqueteo, así que no hay mal que por bien no vengan.

La pena me dura poco porque si, contra todo pronóstico y aunque hacía algo de aire, la atracción Stunt Fall, una de las más famosas y bestias del parque, estaba abierta, y no dudé en hacer hueco a lo largo del día para montarme y poder disfrutar de la sensación.

El parque cuenta como novedad el pasaje de terror inspirado en Expediente Warren, en el cual podemos disfrutar de un “agradable paseo” a través de estancias inspiradas en las diferentes entregas e historias de la saga de terror. Todo ello, claro, comprando la entrada aparte para dicha atracción.

Superman, Batman, el Invertidor de Lex Luthor… Son ya clásicos en el área de Super Héroes del parque, y no dudé en aproximarme a ellas en primer lugar, antes de que las colas hiciesen casi imposible montar en un tiempo razonable.

El simulador de vuelo de Batman o “La Sombra del Murciélago” como lo llaman en el parque, se encontraba cerrada también, aunque esta no me da tanta pena como la montaña rusa de madera (lloro).

A la hora de comer nos encontramos con el dilema de siempre. ¿Qué comemos? Pues bien, las posibilidades se reducen mucho cuando entre nuestras filas contamos con una persona celiaca, pero por suerte el parque cuenta con varios restaurantes en los que ofrecen un menú sin gluten a sus visitantes a un precio algo más asequible que el menú normal. Además, este año cuentan con restaurantes con menús libres de los catorce alérgenos de declaración obligatoria, lo que les da un punto a su favor.

Las colas en algunos de los restaurantes se salían por la puerta y el espacio para poder comer sentado era casi inexistente. Pero bueno, conseguimos comer con éxito y quedando bastante satisfechos.

Tras unas cuantas atracciones más y tras disfrutar del parque, nos volvemos a casa con la sensación de haber pasado un buen día, de tener agujetas por todo el cuerpo y de habernos quemado un poco la cara con los ratitos de sol que nos premiaron ayer.